Desde pequeña siempre le ha apasionado dibujar, escribir y dejar volar la imaginación.
Las experiencias vividas a lo largo de los años la han llevado a interesarse especialmente por las emociones y el crecimiento personal, encontrando en la ilustración y la escritura una forma de expresar sus pensamientos y reflexiones.
A través de sus obras, mezcla fantasía y realidad con la intención de invitar a las personas a reflexionar, conectar con sus emociones y recordar que los cuentos no son solo para niños, sino que también pueden enseñarnos mucho a los adultos.
A Daval Romé me la puso de frente el Big Bang Vintage Festival, puesto que teníamos los stands uno en frente del otro. Ella con sus dibujos gráficos y nosotros con 26 escritoras/es firmando, amparados por la plataforma #RegalaAutoresCanarios. Un par de charlas para interesarme por unos dibujos que me alegraban la mirada y su sonrisa siempre fácil y dispuesta para todos me convencieron a indagar en su obra. Y se obró el milagro. Me contó cómo cada cuadro de su exposición llevaba asociado un relato escrito en las redes sociales. Me contó el que más me había llamado la atención y se me vinieron todas las casualidades a componer un collage en mi cabeza. Su mensaje, que abajo van a leer, venía como anillo al dedo para hacerle un homenaje a una persona que ese fin de semana estábamos despidiendo todos los que, de una manera u otra, rodeamos la literatura en Gran Canaria. Y así nació esta colaboración entre Daval y yo. Mostramos nuestras obras y con ellas le hago un homenaje, merecidísimo, a la editora y escritora Albertine de Orleans.

ALEJANDRILLO Y EL SUEÑO DEL CAMINO DE LAS ESTRELLAS
Aquella noche, Alejandrillo echaba muchísimo de menos a alguien. Lloró hasta quedarse dormido. Mientras sus lágrimas empapaban la almohada, algo muy curioso ocurrió.
Cuando abrió los ojos, se asustó. Ya no estaba en su habitación. Navegaba en un pequeño barco de papel bajo una enorme luna. A su lado estaba su hermana pequeña. Los dos se miraron sin entender cómo habían llegado hasta allí. Entre ellos descansaba una pequeña estrella.
De pronto, la estrella comenzó a elevarse. Subía despacito, como si ella tampoco quisiera marcharse. Mientras ascendía, iba dejando un camino de luz.
Alejandrillo dio un paso hacia delante.
—No quiero que se vaya… —susurró.
Su hermana lo abrazó.
—Yo tampoco.
Los dos observaron cómo la estrella seguía subiendo. Cada vez estaba más lejos.
Pero seguía brillando igual.
Alejandrillo levantó la vista. El cielo estaba lleno de estrellas. Y descubrió que muchas otras también estaban elevándose.
Cuando llegaron al cielo, todas brillaron con tanta fuerza que una lluvia de pequeños destellos descendió sobre el mar. Al tocar el agua, aquellos destellos dibujaron un inmenso camino de luz que unía el cielo con el mar.
Alejandrillo contempló aquel camino durante un largo rato.
Entonces comprendió que algunas personas simplemente cambian de lugar. Y que, desde allí, encuentran otra manera de seguir acompañándonos.
Porque hay personas que, aunque ya no caminen a nuestro lado, siempre encuentran la manera de iluminar nuestro camino.
FIN
*Derechos de autor reservados. No se puede copiar entero ni parte sin permiso expreso de la autora.
Daval Romé
Dedicado a la memoria de
ALBERTINE DE ORLEANS
Porque lo que ella nos enseñó ha iluminado nuestro camino… y lo seguirá haciendo.
