Egresado de la Universidad de Colima; es Químico Farmacéutico Biólogo; nacido en Manzanillo, Colima, México. Ha sido promotor de Talleres de desarrollo humano y conferencista en este tema (2004-2012), presidente del Círculo Cultural Cihuatlán en el año 2001; aficionado a las obras literarias de Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft y Stephen King. Le apasiona el Rock y Heavy Metal. Participó en el segundo concurso Estatal de Cuento y Poesía “Manzanillo, Mar Adentro” y en el segundo concurso de Leyendas “Manzanillo en la Memoria 2024”. Vive actualmente en Salagua; Manzanillo, Colima.
HISTORIAS FANTASTICAS CON SABOR A SAL, es el primer libro publicado por el autor; dentro de sus páginas encontrarás una selección de doce relatos, donde se conjugan la nostalgia, la fantasía, la realidad y la ficción.
Ocurrirán fenómenos extraños y paranormales en historias donde sus personajes y lugares son en su mayoría reales, viviendo situaciones fuera de lo común.
Desde sus orígenes, el autor de la presente obra, ha sido impregnado de vivencias entre pescadores, playa y el océano pacífico; y hoy nos lleva a imaginar con sus cuentos las aventuras de sus protagonistas, algunas trágicas otras no tanto; situadas en playas y lugares icónicos en esta región del Pacífico Mexicano.
Muy buenos ratos pasé con Aldo Rincón en el stand de Proyección Literaria, la editorial de Angélica Domínguez que nos publica a los dos. Y más, porque nuestra forma de contar las historias es prácticamente idéntica. Además, tiene un carácter como el mío, somos capaces de sacarle conversación a una piedra. Me encanta la gente así. Y tenía que ser. Pasábamos las horas descubriéndonos el uno al otro y, para mí, es un placer enorme el que forme parte de esta que es mi casa: mi blog. Ya desde que estábamos en México coordinamos en que teníamos que hacer algo juntos y este es el primer paso. Publicar un relato de Aldo, escrito para mis lectores es un privilegio. Lo valoro. Soy de agradecer, como me enseñaron mis padres. Y que la gente haga un esfuerzo por mí, siempre lo anoto en la libreta de las cosas a tener en cuenta para el futuro.
Volveremos a vernos en la FIL 2025 y desde ahora les avanzo que habrá colaboraciones. Y yo, encantado de la vida.
MADRUGADA
Despertó muy angustiado súbitamente, y se percató que no sabía quién era, mucho menos que estaba haciendo en ese lugar. Estaba totalmente oscuro.
No podía recordar absolutamente nada. Imposible acordarse de su nombre ni nada que identificara quien era ni que estaba haciendo antes. Se sentía aturdido en esa oscuridad total, cuando de pronto descubrió que se encontraba entre cuatro paredes de cemento; el espacio entre ellas era muy estrecho.
Al pararse, miró entre la maleza y tierra húmeda, el lugar donde se encontraba.
La luz de algunas veladoras sobre las tumbas derruidas le permitieron ver con más claridad. Estaba en un cementerio.
Intentó salir de la pequeña fosa, tropezó con algunos huesos y parte de un cráneo, —¡Ay, cabrón! —pronunció, sintió escalofríos y el miedo intentaba apoderarse de él.
Como pudo, salió; a pesar de lo dolorido que se encontraba gracias a los golpes recibidos. Miró con atención su entorno y buscó el mejor sendero para salir de ese lúgubre sitio; a la distancia descubrió justo al lado de otra tumba, a una anciana llorando y rezando con un rosario en la mano. Se acercó a ella y dijo: —Señora, ¿por dónde salgo de aquí? —; la vieja continuaba con sus rezos sin voltear, pareciera que no le escuchaba. —¡Ayúdeme señora! —agregó desesperadamente. Ella, ensimismada en su labor, ignoró su presencia.
—¿Cómo llegué aquí? —se preguntó; seguía sin recordarlo. Retrocedió hacia el sitio de donde salió; pudo observar con más claridad la fosa en la que se encontraba. Miró su nombre inscrito sobre la lápida; el dolor se hizo más intenso y un grito ahogado emergió desde su alma: —¡Nooooooooooooo!—. Recuerdos vagos de la paliza que le ocasionó la muerte, llegaron de repente; justo en ese instante su figura espectral se desvaneció en medio de una corriente de aire que apagó la luz de la veladora; paralelamente la silueta de la anciana se extinguía.
—¿Escuchaste eso? —dijo el guardia.
—Sí; escuché algo a lo lejos —contestó el segundo, dando un sorbo a su taza de café.
Sintieron una corriente de aire frío entrar por la ventana de la caseta de vigilancia en la entrada del panteón.
—Dicen que se escuchan cosas a esta hora de la madrugada; mejor tomemos ese café y encendamos la radio, pronto amanecerá—. Dio otro sorbo a su taza y cerró la ventana.
Vera se había quedado sola. Su prima le había robado a su marido y no salía de un bucle de depresión. Su hija la apuntó a un taller de teatro para jubilados y vio la luz. A partir de ahí, ella empezó a escribir el libreto de su nuevo personaje.
[ FIN ]
El reto era conseguir un microrrelato incluyendo las palabras «prima» y «vera».
ha sido publicado en varias Revistas y algunos Medios de Comunicación en España y México.
Diógenes Napo siempre soñó con ser actor. Comenzó colaborando con sus amigos en los rodajes en los que le llamaban, sin cobrar, como siempre. Pero lo disfrutaba y con eso le valía. De hecho, eran tan independientes que en muchos de ellos no había ni maquilladora. Cosa que le irritaba. Muchas veces, cuando alguien le ofrecía un proyecto, antes de leer el guión preguntaba si tenían quien le matara los brillos para lucir en cámara como un profesional. Se redujo considerablemente la cantidad de proyectos al año en los que requerían su presencia, hasta que decidió aprender a maquillarse él mismo. Ahora todo fluía. De hecho, empezó a trabajar en más cantidad de rodajes y algunos de bastante más nivel. Se fue corriendo la imagen de su profesionalidad hasta el punto de que en alguno de ellos le ofrecían el papel y un poco de dinero si maquillaba a los otros actores.
ha sido publicado en varias Revistas y algunos Medios de Comunicación en España y Perú.
Jules Vega hacía poco que se había independizado de sus padres. No es que le hiciera falta, pero su afición a los locales de música en directo le obligaba a ello. Volver a casa, en la periferia, después de los conciertos, en muchos de los casos se hacía inviable y tenía que convencer a algún amigo para quedarse a dormir en su casa. Y más, cuando empezó a colaborar con el sonido de algunos grupos de rock de poca monta. De esos que no duran tres ensayos sin pelarse.
ha sido publicado en varias Revistas y algunos Medios de Comunicación en España, México y Venezuela.
Brian tuvo un restaurante. Ese recuerdo lo va a perseguir toda la vida. No es fácil, en esta España en la que vivimos, convertir el negocio de papa en una referencia nacional. Él y su hermano gemelo se criaron entre fogones. El asador que regentaban a la salida sur de Palencia, dirección Valladolid, se había convertido en paradero ineludible de los sibaritas del buen comer. Ni más decir que su nombre figuraba en lo más alto cuando de «lechazo churro» se hablaba. Este es un plato típico de la zona en el que los corderos lechales solo deberían haber sido alimentados con leche materna.
Tercera vez que voy a la FIL. Nunca me lo pude imaginar. Un comunicador, rodeado de escritores y aprendiendo de todos ellos. Pero, le pese a quién le pese, es la tercera vez. La primera, me lo tildaron de casualidad. ¿Y la segunda? Pues, la sensación que yo tengo de esta tercera es que es fruto del trabajo. Lo estoy haciendo bien y los resultados llegan, acordes al esfuerzo que le pongo.
La razón de este viaje fue la presentación de mi nuevo libro (el segundo) «Relatos a Quemarropa». Un compendio de 13 relatos en los que el denominador común es que, en todos, hay alguna forma de disparo. Con ellos he querido recrear, de alguna manera, la forma absurda (e, incluso, surrealista) de las historias de uno de mis directores de cine preferidos: Quentin Tarantino. Muchos de estos relatos ya estaban publicados en Revistas Literarias: ENTRAÑAS, HECHOS DE HOY, EL ATENEO DE LOS AMIGOS DE LARRA, ACTE VIRTUAL, BUENOSRELATOS.COM (España); PAPALOTZI, PURGANTE, TRINANDO (México) o BAQUIANA (Estados Unidos).