Nos seguimos y nos apoyamos desde que comencé mi andadura como bloguero. Y, desde que me uní a Bloguers.net siempre fue mi aliada y compañera de la que aprender. Activa, con una capacidad de trabajo que siempre la hace estar en las partes más altas del ránking, la miro como un referente a la que imitar.
Y, como persona, qué decirles. Siempre mimándome, más de lo que merezco. Les contaré que en mi viaje a México de 2022 teníamos [los dos] la ilusión de vernos. Era a la primera persona de la plataforma a la que iba a conocer en persona y me encantaba la sensación. El dichoso covid y el miedo que tuvo Maty en que me pudiera contagiar estando lejos de casa, truncó nuestro abrazo. Bueno, lo truncó, no; lo pospuso, porque muchas de las cosas a las que le ponemos toda la fe: se consiguen.
El poeta mexicano Ulises Paniagua, Maty, Luis Alberto y la poeta uruguaya Sandra Rusch
En este viaje, 13 escritoras y escritores de las Islas Canarias, nos embarcamos en una gira por México que nos llevó a sitios como CDMX, Real del Monte (Pachuca), Puebla, Cholula, Tepoztlán (Morelos) y Apaxco. Todo genial. El México que no conocen los turistas. Un privilegio.
Pero, sobre todo, entre las cosas que destaco de este viaje es que, por fin, Maty Marín y yo nos dimos ese ansiado abrazo. El primero… habrá más.
Las cosas que BLOGUERS ha unido… que no las separe nadie.
PD: Y por un día, no coincidí con Merche en Ciudad Real. Ya que, pasé a llevar a mi madre a su pueblo [Malagón] que hacía tantos años que no visitaba. A la próxima… seguro
El Dragon Roll, más que un plato en sí, es un modelo de presentación. En realidad es una variedad del sushi japonés denominada «uramaki» que, en la degustación que pudimos hacer, estaba rodeado de aguacate y relleno de un crujiente empanado de langostino. Eso, ya ven, me sorprendió. Nunca había se me habría ocurrido hacerlo, pero le daba una sensación novedosa que nos gustó mucho. Sabemos que, muchas veces, con los empanados te la juegas, y más si es en una combinación que no es habitual. Aquí, ya les digo, engancha a la perfección. Cierto es que, el langostino con aguacate se emplea mucho, pero con el arroz se queda un plato muy personal.
La exposición visual en la bandeja es la que le otorga el nombre. La colocación de los uramakis, de pie; como fichas de dominó, pero haciendo una hilera serpenteante, da la sensación de tener forma de un dragón oriental. Obvio que, el último de la fila, está decorado con una de las colas de un langostino. En el plato, eso es lo que fácilmente identificaremos por la forma. Y, para darle un toque de distinción, pues unas huevitas encima para darle más colorido al exótico plato. Todo un detalle. Me gusta cuando, en la cocina, se mima la vista de la misma manera que se hace al gusto. Con solo un poco más de esfuerzo, los comensales salen con la sensación de que se han preocupado de que su estancia en el local haya valido la pena.
Otro aspecto a destacar en el Restaurante Akira es precisamente ese que acabo de exponer. Sin ser un local de excesivo lujo y adecuado a precio módico, el personal y el diseño otorgan un valor a la comodidad y trato de los comensales. Eso lo valoro mucho en los sitios a la hora de volver. Nosotros nos sentimos queridos, pero no éramos unos clientes cualquiera, éramos los examinadores. Por eso, esta prueba la evalué viendo como trataban a los que comían en las demás mesas. Y lo hicieron como a nosotros, con una cercanía que no caía en la confianza sobrepasada. Y, los consejos sobre los platos, impecables; de trabajadores que saben lo que están poniendo encima de las bandejas. Para finalizar y, como digo siempre, prueben el Dragon Roll, y luego me lo cuentan.
Los entrates que nos pusieron fueron variados. Lo primero, unas «algas en texturas». Un plato de algas cocinadas de diferente manera; original y suave para empezar. Después, dos platos con brochetas de pollo: «tsukune» (una especie de albóndiga de carne) y «yakitori» que son trozos de pollo insertados y rodeados de una salsita agridulce muy de mi gusto. Luego vinieron unas «Gyozas» de langostino (esas empanadillas que se hacen al vapor y luego un toque de plancha). Guisadas en su punto, me atrevo a decir que las mejores que he probado nunca. De verdad.
Algas de diferentes texturas
Tsukune de pollo
Gyozas de langostino y Yakitori de pollo
Niguiris de salmón, atún, pez medregal y anguila
Y antes del plato estrella, pudimos probar los clásicos «niguiris» en cuatro variedades: salmón, atún, pez medregal y anguila. Siempre se agradecen cuando vas a un japonés. Y, por fin, nos llegó el Dragon Roll. La valoración de mi comensal es la que esperábamos: aquí tengo yo que volver. Y yo, llevaré a mi madre.
EL INVITADO:
Cuando hice el sorteo y vi que le tocó a él, de verdad que me llevé una alegría. Lleva participando desde el principio y siempre me ha seguido en las redes. La mejor forma de apoyar a los artistas es consumir su obra (comprar sus libros, sus discos, sus cuadros, etc.); pero, la segunda, es compartir sus promociones para que crezca su número de fans. Justo Armas ha hecho las dos cosas. Compró mi novela “Las tres reinas” en su primera edición y siempre me pone «likes» a las fotos que cuelgo en mis redes.
Nos conocemos desde casi toda la vida. Es hermano de Sixto Armas, el cantante de Agaete con el que he compartido tantas cosas: él ha hecho canciones para mis cortometrajes, yo he dirigido alguno de sus videoclips musicales, hemos estado de gira juntos por México, etc. Pero, lo que pocos saben, es que con 17 añitos fuimos futbolistas semiprofesionales en el San Antonio de la 3ª División del fútbol español (cuando no existía, ni la 2ª B).
Me alegró que le tocara a Justo porque es una persona de mi grupo de rockeros de toda la vida. Esos grupos que disolvió la pandemia y que nos reuníamos en la gran cantidad de locales de música en vivo que había en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Esos que habría que recuperar de forma imperativamente inmediata: el Nasdaq, el Mojo Club, La Guarida del Blues, La Floridita. No sigo porque me voy a echar a llorar. Pero, tras la etapa del confinamiento, mi amigo no suele salir. Vernos fue como revivir, de alguna forma, el pasado. Y le pude contar, de primera mano, proyectos para el 2025 que, todavía, no les he contado a ustedes. Paciencia.
Salió, como yo, encantado y diciendo que tenemos que organizar una cena con Sixto y más amigos. Me apuntooooo.
RESTAURANTE JAPONÉS AKIRA Barcelona, 15 (Zona Alcaravaneras) Las Palmas de Gran Canaria
Álvaro Benito está en mi TOP-5 de cantantes admirados de nuestro panorama musical, sin lugar a dudas, desde el principio de su carrera. Ese estilo de poprock cañerito, cercano al punk, siempre me pone en el tono adecuado. Si a ello le unes esas letras juveniles, que nos encajan a los «mayores», pues ahí lo tenemos.
Mi relato «LOS CUENTOS DEL MASTUERZO» se ha publicado en la Antología «Firgas de corazón»
Coordinada por Olivia Falcón Falcón y Mª del Pino Marrero Berbel que fue presentado el 29 de agosto de 2024 en el Salón Doramas de la citada localidad grancanaria
Microrrelato LOS CUENTOS DEL MASTUERZO
Recuerdo la frase de mi abuelo: “eres más fresco que mastuerzo en verano”. En los años del exilio, trabajó muchos años en las plantaciones del sur de México y; cada ciento tiempo le mandaba una carta a mi abuela, en la que, con su caligrafía exquisita y sus dotes literarias, le relataba un cuento con esa planta como protagonista para que me lo leyera por las noches. Cosa que la Yaya hacía con emoción. Y así pasaron los años en los que crecí aprendiendo de esas motivadoras historias. Nunca conocí a mi abuelo en persona, pero a través de sus escritos, considero que es la persona que más me ha enseñado en esta vida.
Mi querido Luis Monzón es un payaso. Pero de los de verdad, de los de nariz roja, pintura y zapatones. De los que nos sacan esa risa que necesitamos para poder seguir viviendo en este mundo, cada vez más impersonal. Con el tiempo, me ayudó, haciendo un personaje en mi cortometraje “Las cartas de Dios” y, de ahí, amistad «forever».
Tu personaje, el payaso Chincheta, ha recorrido mucho mundo y muchos años debajo de sus suelas. ¿De qué le gusta reírse, cuando se sube a un escenario? Hola, querido amigo y tocayo. Me gusta reírme de mí mismo, de mis absurdidades y tonterías, jejejej.
El Ceviche es el plato típico peruano por excelencia y uno de los que más me gusta en esta vida. Nunca lo como sin acordarme la primera vez, en mi viaje por Concepción, en Chile, armando varios proyectos artísticos con mi socio Miguel A. Vaylón “Misha”. Desde ahí, amor. Sin duda. Los que no hayan probado este majar, tienen que hacerlo, me lo agradecerán. Y este, el que comimos en el Ají, Limón y Canela, el restaurante en zona de La Puntilla en la Playa de Las Canteras, es una experiencia que no olvidarán nunca; como yo no me he podido olvidar de los que nos comimos en nuestra gira artística, hace ya (bueno, no digo los años).
Sorpresa cuando me llega un whatsapp que me pide que escuche una canción. Mi admirado Felisuco ha montado la banda “Poca Broma” y quiere que le dé mi opinión. A Félix Álvarez lo conocí en el año 2007, presentado por nuestro amigo Fernando Ramos, y posteriormente protagonizó mi cortometraje “Las Cartas de Dios”. Desde ahí, amistad y respeto mutuo. Hemos podido volver a trabajar juntos. Recuerdo cuando presentó la Gala de la Reina del Carnaval de Telde que yo dirigía, junto a Sonsoles Artigas. En varios de los grandes momentazos de mi carrera, ahí está él, siempre apoyándome.
Nunca dejas de sorprenderme. Ahora, cantante. ¿Cómo surge la idea de montar la banda “Poca Broma”? Bueno, pues, esto fue casi es una terapia. Después de acabar mi carrera política en junio de 2023, pues uno se encontró en ese estado de penumbra, de desubicación en el que te encuentras cuando acabas una etapa. Un amigo me dijo: «bueno, pues acércate un día, aquí al local que tenemos, donde ensayamos y tocamos allí un grupo de amigos». Y nada, fui. Y fueron dos horas y media o tres horas que estuve con estos chicos compartiendo un rato y compartiendo música y unas cervezas, pues me lo pasé en grande, no me acordé de ninguno de los problemas que por entonces me acechaban y nada. Fuimos volviendo a ese local de ensayo y fuimos haciendo versiones y luego jugando, jugando, fuimos poniendo música encima de la mesa. Músicas propias, letras propias, y así, sin ninguna pretensión, sin ninguna vanidad, nació “Poca Broma”. Y ahora, nos encontramos en un momento completamente dulce, disfrutando muchísimo del camino y sin interesarme lo que hay en la meta, simplemente disfrutando del camino que estoy transitando con estos amigos y con un montón de gente, aquí en Santander, que nos apoya.
Los caminos, que siempre son importantes. A mí, la primera vez que me mandaste los audios, me sonó a las canciones de los primeros discos que me encantaban de Sabina. Y no lo digo por amistad. Fue la primera impresión. ¿Qué referencias reconocerías en lo nuevo que estás haciendo? Bueno, no eres el único que ha dicho que nos damos un aire sabinero, Al Sabina de los comienzos, aquel Sabina que montaba en aquellos trenes que iban hacia el norte en aquella maravillosa canción. La verdad que yo siempre me he definido como un «serratfilo» y un «sabinero». Para mí, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, son mis dos grandes estrellas musicales. Aunque escucho todo tipo de música. Desde copla, hasta Pink Floyd pasando por flamenco, por rock sinfónico, por Queen, por Rollings y por todo. Soy un melómano. Escucho mucha música, pero evidentemente mis dos grandes referentes musicales son Sabina y Serrat.
Marisol, puedo asegurar, es de las personas que mejor conocen las artes escénicas de nuestras islas. Sentarse con ella a tomar un cafecito es como tomar una clase magistral. Además, pudiendo presumir de su amistad, siempre es un placer conversar con alguien que tiene, perpetuamente, la sonrisa por bandera. Nunca hemos trabajado juntos, pero quizás el tiempo y la profesionalidad hagan bien su trabajo. Su entrega, que me consta, ha logrado que el Festival Internacional de Teatro, Música y Danza (TEMUDAS) de Las Palmas de Gran Canaria sea el evento de esta ciudad más consolidado por la fidelidad de los espectadores.
Lo primero, reiterar mi admiración a tu trabajo y más, ahora que has sido nombrada miembro de la Academia de las Artes Escénicas de España. ¿Cómo se consigue que un Festival de este tipo logre fidelizar a la población? Para fidelizar público hay que partir de la excelencia, es decir, cada año, cuando programo, lo que me planteo es que venga una representación de lo mejor que se está haciendo a nivel nacional e internacional. Busco compañías premiadas, que pasen por los festivales europeos más importantes y que respondan a los criterios de programación del Festival. Entre ellos, por ejemplo, llegar al mayor número de público posible.
NUESTRO PLATO ESTRELLA: Atún a la parrilla con arroz y jazmín salteado y teriyaki.
Restaurante MIKELE
EL PLATO:
La primera vez que me llevé un trozo a la boca, ya supe que ese plato y yo íbamos a ser amigos. Tiene una de las cualidades que me encantan de la vida: rompe con la monotonía. En este caso, de los sabores. No es por amistad, ni por peloteo, pero el sabor es diferente a lo que estoy acostumbrado. De hecho, le voy a copiar una pequeña idea para hacerlo en mi casa.