Intentaré, como en los tres años anteriores,
ver todas las cintas nominadas a la MEJOR PELÍCULA
en la entrega de Oscars de este año 2025.
Y, aquí, les pondré mi opinión de cada una de ellas.
Gracias por la difusión en esta 4ª edición:
RESTO DE ESPAÑA
LATINOAMÉRICA


(Pulsa en el cartel para ir a la crítica)
Anora
Director: Sean Baker
Guion: Sean Baker
Intérpretes: Mikey Madison, Mark Eydelshteyn, Yura Borisov y Paul Weissman.
Sinopsis:
El noviazgo del hijo de un oligarca ruso y sus planes de casarse con una joven trabajadora sexual tambalea las relaciones familiares. Ella, vive su cuento de cenicienta. mientras ellos deciden ir a Nueva York a recomponer la vida de su hijo.
MI CRÍTICA:
Si hubiera visto la película antes de la entrega de los Óscar, ya les digo que no habría sido mi favorita. Pero, después de ver la película, no le pienso quitar ninguno por su merecimiento. Paso a analizarlos. El primero, por supuesto, el de Mejor Película. El otro día, mi maestro que me dio la primera oportunidad como guionista en televisión, publicaba en Facebook que esta película estaba bien, pero que no sería un clásico. Y argumentaba que (salvo«Oppenheimer» (Christopher Nolan, 2023) y «Spotlight» (Tom McCarthy, 2015), son demasiados años en los que no gana una película que te apetezca ver por segunda vez. Y yo, completamente de acuerdo. Esta va a ser una de ellas. La ves, te gusta y se acabó. Pero, si es que han ganado cosas tan horrendas como «Todo a la vez en todas partes» (Daniel Kwan y Daniel Scheinert, 2022), «La forma del agua» (Guillermo del Toro, 2017) o «Nomadland» (Chloé Zhao, 2020).. ¡Madre mía!
Esta peli tiene sus valores. A mí me gustó mucho. Sobre todo, como guionista, me gustó la forma en que le sacaron rendimiento a una historia tan simple. En la sinopsis tan cortita les conté toda la película. Las virtudes: cómo está contada y los diálogos. Lo primero, salirse de los cánones que imaginamos sobre la prostitución, sobre la violencia de las mafias rusas, sobre el amor y, sobre todo, sobre las relaciones juveniles tan alocadas que nosotros no entendimos porque no las pudimos vivir en su momento. Aquí me encanta como hay dos mundos, el de los jóvenes y el de los adultos, bien diferenciados. A los chiquillos les mueve la diversión por encima de todo y no piensan en el futuro, solo en el presente. A sus padres les preocupa el porvenir. Eso es así y lo han plasmado de una forma magistral. Hay una secuencia, en la casa donde conviven la pareja, cuando llegan los “sicarios” de los padres de él, que me pareció de lo más brillante que he visto en mucho tiempo. Es una película por sí sola. Tiene comienzo, drama, giros y una resolución final. Me atrapó las conversiones de personajes que se iban dando a medida que avanzaba el diálogo. Sólo por eso ya vale la estatuilla. Además, creo que es esa secuencia donde Mikey Madison gana el Óscar.
Arrebatarle a una merecedora Demi Moore, en el papel más complejo de su carrera, y a Karla Sofía Gascón (que sigue siendo mi ganadora personal) por un papel impresionante y rIco en matices es una hazaña que se recordará en los próximos años cuando se hable de actrices. No seré yo quien diga que esta chiquilla no se lo mereció. La película es ella y todo el dramatismo y el humor lo pone ella y solo ella. Y las dos cosas las aprobó con sobresaliente. Eso es muy complicado. Solo recuerdo una pelí, que sí está entre esos clásicos que me gusta ver de vez en cuando, «Tres anuncios en las afueras» (Martin McDonagh, 2017), en que me vi riendo a carcajadas en secuencias que se supone que son dramáticas. Este director lo hace con tanta frecuencia a lo largo de la historia que me quito el sombrero.
Cuatro, lo repito: cuatro. Esas son las estatuillas que Sean Baker se lleva para su casa. El de Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion y Mejor Montaje. Porque la edición la hace él de forma artesanal. Dice que solo deja entrar a tres seres a su sala de montaje y uno de ellos es su perro. Merecidos, sí. ¿Mis merecidos? Yo le hubiera dado a Denis Villeneuve por «Dune: Parte 2», pero no estaba ni nominado. Y aun faltándome dos de ver, le hubiera dado el Óscar a Jacques Audiard por «Emilia Pérez», que es una película más compleja, arriesgada y donde una mala dirección la hubiera hecho fracasar estrepitosamente.
«Anora» es una película fácil, cómoda. Me gustó de la misma manera que me gustó cuando ganó «CODA» (Sian Heder, 2021), una película de la que quizás muchos de los que me leen no se acuerden. Pero ganó el Óscar. Entretenida, divertida con sus partes de llorar. Pero sin más. Hollywood se queja de la pérdida de espectadores y no se mira el ombligo. Ya no hacen películas para que amemos el cine como lo hacían cuando éramos más jóvenes. Ahora hacen películas, y las premian, sin correr riesgos y eso hace que la gente busque las emociones en otros sitios. La pena es que sea en TikTok. Pero si no saben sembrar, no recogerán cosecha… y así va el cine en la actualidad.
NOTA: No le quito ninguno de sus Óscar… le pongo un 9.
6 NOMINACIONES:
GANADORA –> Mejor Película
GANADORA –> Mejor Director (Sean Baker)
GANADORA –> Mejor Actriz Protagonista (Mikey Madison)
Mejor Actor Secundario (Yura Borisov)
GANADORA –> Mejor Guion Original (Sean Baker)
GANADORA –> Mejor Montaje (Mejor Actor Secundario (Sean Baker)
The brutalist
Director: Brady Corbet
Guion: Brady Corbet y Mona Fastvold
Intérpretes: Adrien Brody, Felicity Jones y Guy Pearce
Sinopsis:
El arquitecto húngaro Lászlo Toth, se refugia en Estados Unidos, en la posguerra mundial, para rehacer su vida, y su matrimonio que había quedado relegado al verse separados por vivir en sitios diferentes con diferentes regímenes. En norteamérica, relanza su obra en un entorno que no conoce y literalmente empieza de cero en Pensilvania. Allí conoce a Lee Van Buren, un incipiente empresario industrial que empieza a valorarlo en su medida. Pero triunfar tiene un precio en el que todos juegan sus cartas.
MI CRÍTICA:
Solo de pensar el metraje de la película y sabiendo que había un intermedio, se me hacía pesado ver esta película. Es más, si no fuera por ustedes, me la habría saltado de la lista de pelis para ver. Pero no, y lo agradezco. En ningún momento me dieron ganas de que acabara ya. Y eso es mucho decir. Tres horas y media de película, en las que parece que no pasan cosas especialmente relevantes, y me tuvo entretenido todo el tiempo. Ahí le subo la valoración, sin duda.
Se me hacía imprescindible indagar en las razones. Porque me resulta extraño que la soportara y, encima, la disfrutara. Una de ellas se llevó el Óscar. Adrien Brody llena la pantalla. Esta película, con un guaperas de moda, ya les digo yo que no hubiera funcionado. Adrien no es guapo; es más bien tirando a feo y eso le da un plus al personaje. Es un perdedor (o por lo menos eso nos intentan hacer creer). Y los guapos nunca pierden; somos los feos los que tenemos que trabajar el doble para que algo se nos reconozca. Y aquí, la elección del protagonista es uno de los aciertos evidentes. Brody se nos muestra altivo cuando hace falta, pero cargado de la humildad obligatoria que le infringe el ser un inmigrante en Estados Unidos con el cariz de desprecio que ello conlleva. Inteligente y precavido, el personaje da bandazos entre las humillaciones que le imponen y los sueños de creador. Son sutiles los matices, pero el actor los asimila y nos los muestra hasta hacernos partícipes de sus crecimientos y decepciones emocionales. Buen trabajo del director en este aspecto.
Otro de los Óscar, merecido. Yo me decantaba por la fotografía transgresora y muy complejamente elaborada de «Emilia Pérez» (Jacques Audiard, 2024), pero Lol Crawley realiza un trabajo en las antípodas de este. Aquí vemos una realización tradicional. Como para dar una clase de planos académicamente correcta. En ese aspecto, a cada rato me maravillaba más. Nada de protagonismo a los movimientos de cámara ni a querer destacar con planos impresionantes, como el error cometido en «Nickel Boys», en el que la exageración de elementos desvirtúa la historia. Aquí, el protagonista es el personaje y su obra, y todos los planos van diseñados impecablemente para que las dos cosas destaquen. Y, además, sin conseguir aburrir al espectador. Trabajo maestro grabado en Vistavisión de 70mm, como las películas de antes.
El tercer y último Óscar es a la banda sonora. No soy muy experto en ese tema; de hecho, creo que el mayor piropo que se le puede echar a la música en las películas es que ni siquiera reparé en ella. Pasa desapercibida, pero te envuelve en las sensaciones del personaje. Me imagino que esa fue la razón de la estatuilla. Daniel Blumberg, otro novato que acierta a la primera. Merecido.
En otros aspectos de la película diré que todo el elenco sobresale. Destacaré la figura de Guy Pierce, al que no sigo mucho, pero aquí lo borda. Ah, y que el director sea un actor reconvertido me hace pensar que escribió la película sabiendo cómo sacar partido a un personaje. Seguro que se vio a sí mismo haciendo un papel que, desde el guión, es de premios. El guion, sutil, sin grandes giros dramáticos al final, engancha, te mantiene la mente ocupada en tramas sin grandes altibajos. Eso, amigos, es brillante. Le seguiré la pista a este chico.
Para muchos, iba a ser la ganadora de la noche de los Óscar. No salió perdedora, que ya es algo. Pero, como las demás, fue arrasada por el fenómeno «Anora» (Sean Baker, 2024). Mi recomendación es que tienen que ver estas dos películas. De veras.
NOTA: Un curso de cine clásico… le pongo un 9.
10 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Director (Brady Corbet)
GANADORA –> Mejor Actor Protagonista (Adrien Brody)
Mejor Actriz de Reparto (Felicity Jones)
Mejor actor de reparto (Guy Pearce)
Mejor Guion Original (Brady Corbet y Mona Fastvold)
GANADORA –> Mejor Fotografía (Lol Crawley)
Mejor Montaje (Dávid Jancsó)
Mejor Dirección de Arte (Judy Becker (Diseño de Producción) y Patricia Cuccia (Decoración))
GANADORA –> Mejor Banda Sonora Original (Daniel Blumberg)
Un completo desconocido
Director: James Mangold
Guion: James Mangold, Jay Cocks y Elijah Wald
Intérpretes: Timothée Chalamet, Edward Norton, Monica Barbaro y Elle Fanning.
Sinopsis:
Este es un biopic de los años jóvenes de Bob Dylan en el Nueva York de los años 60. Cuenta su subida desde su primera etapa folk hasta su encumbramiento en salas de conciertos y listas de éxitos y el mítico concierto del Newport Folk Festival en el que colgó su guitarra acústica y salió a cantar con una Fender Stratocaster eléctrica.
MI CRÍTICA:
Siempre había creído la teoría de que Dylan había salido del festival de Newport ’65 abucheado por las masas. En esta película se nos muestra un final en el que sale triunfador. Como todos sabemos, los biopics siempre se hacen para engrandecer la figura de los artistas. Y quise saber. Llevo dos horas investigando y he leído mil versiones diferentes. Esta es la grandeza de esta película. El momento en que Bob Dylan se enfundó esa Fender Stratocaster es historia de la música y un deleite para los que amamos el rock.
La historia en sí te atrapa. El cantante fue un icono ya en su juventud y lo sigue siendo ahora mismo. Yo no he sido admirador de su música hasta hace alrededor de diez años en que cayó en mis manos el último disco de ese momento y me dije: “Luis, lo que te has estado perdiendo todos estos años”. Ahora, repasada su discografía anterior, lo amo.
Con ocho nominaciones al Óscar, fue una de las previsibles perdedoras de la noche al no salir con ninguna estatuilla del Teatro Dolby de Los Ángeles. La dirección, en su defensa, diremos que es bastante brillante; sin intentar hacer alarde de planos, es sencillamente correcta y te va envolviendo. El guión, siempre que sabemos que contar una historia real es complicadísimo, fluye y te mantiene entretenido. Quizás, el último tercio de la película podría haberse condensado porque me dio la sensación de que llegaba un momento en que me estaban contando más de lo mismo, hasta llegar al famoso concierto de Newport, que ahí, la película se convierte en un documento histórico y bien contado. Me vuelvo a reconciliar con este director después del despropósito en «Indiana Jones y el dial del destino».
Entre los actores, tuve muchas percepciones sobre los nominados. Timothée Chalamet, impresionante. Un papel que le sienta como un guante. No es que haya hecho una actuación especialmente brillante. Si me apuran, creo que se merecía más estar nominado por «Dune: Parte 2» (Denis Villeneuve, 2024) que por esta. Pero acaba de desbancar en mi lista de actores inexpresivos a Keanu Reeves como número uno. Para mí, por ahora, creo que está sobrevalorado. Ha sabido elegir los papeles, eso sí, pero a nivel interpretativo tiene que demostrarme cosas. Ni de lejos le quitaría el Óscar a Adrien Brody por este papel. Como tampoco es de Óscar el papel de Edward Norton, que ese sí que me ha demostrado que es capaz de hacer de todo y siempre bien. La nominación a la actriz secundaria para Monica Barbaro en su papel de Joan Báez me gusta. Lleva un peso importante como canalizadora del crecimiento de la película y del personaje principal. Es la que mejor hace que comprendamos la vida y obra de Dylan. Ya me había enamorado de ella en su participación en «Top Gun: Maverick» (Joseph Kosinski, 2022) como la teniente Phoenix. Tiene la belleza natural mexicana de sus genes de Puebla que cautiva y sus primeros planos son bestiales.
En definitiva, una película que se ve a gusto, entretenida, pero no como para verla dos veces. Eso sí, imprescindible para la gente a la que le gusta la música. Es más, te dan ganas de investigar en la vida de Dylan. El grupo de personas que la vimos hemos quedado para ver por dónde podríamos ver algún documental sobre la vida de Bob. Es lo que tienen los personajes enigmáticos como él. Pero me quedé con ganas de más y eso es una apreciación que siempre querría en mis obras.
Y una curiosidad, que siempre viene bien. El título hace referencia a una frase de la canción “Like a Rolling Stone” que les dejo aquí. Disfruten poniéndole la música en sus cabecitas:
How does it feel, how does it feel?
To be on your own, with no direction home
A complete unknown, like a rolling stone
NOTA: Me quedé con ganas de saber más sobre Dylan… Le pongo un 8.
8 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Director (James Mangold)
Mejor Guion Adaptado (Jay Cocks y James Mangold)
Mejor Actor Protagonista (Timothée Chalamet)
Mejor Actor Secundario (Edward Norton)
Mejor Actriz Secundaria (Monica Barbaro)
Mejor Vestuario (Arianne Phillips)
Mejor Sonido (Tod A. Maitland, Donald Sylvester, Ted Caplan, Paul Massey y David Giammarco)
Cónclave
Director: Edward Berger
Guion: Peter Straughan y Robert Harris
Intérpretes: Ralph Fiennes, Isabella Rossellini, Stanley Tucci y John Lithgow
Sinopsis:
El Papa ha muerto. Hay que elegir uno nuevo y los Cardenales llegan a Roma. Tras la primera votación para elegir al sucesor del Sumo Pontífice, todos empiezan a jugar sus cartas para hacerse con el sillón o para conseguir que algunos, con ideas muy radicales, no lo ocupen por miedo a lo que pueda pasar.
MI CRÍTICA:
Basada en la novela de Robert Harris, el principal valor de esta película es que se te pasan volando las casi 2 horas de tramas vaticanas. Y qué oportuna esta historia, a tenor de la salud del actual Sumo Pontífice, que le ha llevado a permanecer en ingreso hospitalario. Tenía ganas de ver lo nuevo de este director: Edward Berger, después de su anterior trabajo y mi favorita a ganar el Óscar hace dos años, «Sin novedad en el frente«. No me decepcionó en absoluto. Es más, me identifico con el carácter rebelde de su última trayectoria. En la película anterior, nos exponía un antimilitarismo con el que me identifico. En este, nos muestra un anticlericalismo que refleja la postura adoptada por muchos de nuestros lectores, quizás hasta yo mismo, si me apuran un poco.
Una de las cosas que más valoro de este director es el esfuerzo en los planos. Muy cuidado y meticuloso, combina los planos tradicionales, los que nos enseñaron en la escuela de cine, con unos travellings cámara en mano que son una delicia. Ya los habíamos visto en su película anterior y nos los muestra en esta. Aunque si en aquella había bastante acción, aquí cotizo hacer una película con un ritmo que te atrapa, cuando muchas de sus secuencias están cargadas de silencios. Esos silencios que retumban como un grito, algunas veces. Valorables, también, esos primeros planos al protagonista Ralph Fiennes. Quizás, plano a plano le fue regalando una nominación al Óscar.
Sin haber visto todas las películas, no veo claro ganador de la estatuilla a este actorazo que siempre me ha encantado. Ya estuvo nominado por «El paciente inglés» (Anthony Mighella, 1996) y por el que yo le hubiera dado con gusto, «La lista de Schindler» (Steven Spielberg, 1993), en el papel de Amon Goeth, el oficial nazi. Aquí, la conversión del personaje a través de la película es evidente. Su personaje, el Cardenal Lawrence, va pasando de la neutralidad de gestos en los momentos iniciales en que le encargan organizar la elección de un nuevo Papa, por toda una amalgama de emociones conforme va viendo las guerras y trucos sucios que emplean los Cardenales con el fin de obtener el preciado trono de Roma. Destacar que esos primeros planos del actor, mirando casi toda la película hacia abajo, me encantan.
Otra de las nominaciones recae en el papel secundario de Isabella Rosellini. Brillante. No he visto a todas sus competidoras, pero no creo que pueda hacerle sombra al papel de Zoe Saldaña en «Emilia Pérez» (Jacques Audiard, 2024). Y en los apartados artísticos y de vestuario, tampoco creo que impresione tanto como «Wicked» (Jon M. Chu, 2024) o «La sustancia» (Coralie Fargeat, 2024).
La única cosa que me desencuadra un poco de esta cinta es su carácter subjetivo, llevado al exceso hasta hacerse tan evidente que desmerece. Que los candidatos de tendencia conservadora sean reflejados como los malos de la película y los progresistas como los salvadores del mundo es una lectura que muchos tenemos de una iglesia que debería colocarse más en la labor apostólica y social que muchas veces parece que ha perdido en épocas pasadas. Pero el radicalismo mostrado por la visión del autor, a ratos, me parece un poco desmedido. Y en su favor, que el hilado de la trama principal (la elección del nuevo Papa) y las tramas secundarias creadas a cada votación de los cardenales hasta que es elegido el nuevo pontífice está hilvanado con una perfección que hace que no haya momentos de tregua entre las guerras de los clanes clericales que actúan como auténticas mafias.
Y bueno, sin intentar hacer spoiler, el final no me parece acorde a todo lo realista que parece el resto de la historia. Aunque, visto lo visto en las últimas elecciones, aunque pudiera pasar, no me lo creo del todo.
NOTA: Entretenida e instructiva. Dos horas bien echadas… le pongo un 8.
8 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Actor Protagonista (Ralph Fiennes)
Mejor Actriz de Reparto (Isabella Rossellini)
GANADORA –> Mejor Guion Adaptado (Peter Straughan)
Mejor Montaje (Nick Emerson)
Mejor Banda Sonora Original (Volker Bertelmann)
Mejor Dirección de Arte (Suzie Davies (Diseño de Producción) y Cynthia Sleiter (Decoración))
Mejor Vestuario (Lisy Christl)
Dune: Parte dos
Director: Denis Villeneuve
Guion: Denis Villeneuve, Jon Spaihts y Frank Herbert
Intérpretes: Timothée Chalamet, Zendaya, Javier Bardem, Josh Brolin y Rebecca Ferguson
Sinopsis:
Segunda parte de esta saga en la que el Joven Paul Atreides tiene unas visiones que le enfrentarán a su destino. Por un lado, la de convertirse en el mesías que salve Arrakis de una Guerra Santa en el que él es el principal objetivo. Por otro, el amor que le distrae de sus objetivos para evitar la catástrofe que intuye que se apoderará de todo el universo que conocen.
MI CRÍTICA:
Basada en la novela de Frank Herbert, mejora la primera, pero con una diferencia abismal. Aquí se entiende todo, quiénes son los buenos y quiénes los malos. En la anterior, había tramos de la película en los que no tenía ni idea de qué estaba pasando ni quiénes eran los aliados y los enemigos. Eso, me pareció un error grave que le pasó mucha factura de espectadores al fallarle la promoción “boca a boca”. Ahora, corregido el principal error, nos enfrentamos a una historia muy entretenida, con unos planos muy épicos. Este tipo de cine, que se está perdiendo, lo tenemos que proteger. Cada vez veo menos películas con predominio de los planos generales y se echa de menos el cine de personajes en busca de la gloria. Por eso me extrañó que no estuviera nominada «Gladiator II» (Ridley Scott, 2024) que, aunque no me llegó a gustar del todo, es mejor que alguna de las que he visto entre las nominadas. Pero ya saben mi teoría sobre este cine que tenemos dominado por las plataformas audiovisuales: hay que hacer películas para televisión que son más baratas de producir y dan el mismo rendimiento en pantalla que las majestuosas producciones históricas.
Dune es un alegato contra el radicalismo religioso, contra el capitalismo voraz que arrasa zonas que esquilmar para seguir manteniendo su alto nivel de vida a cambio de sumir en la pobreza a otros pueblos (¿les suena de algo?) y, también, una historia de amor que no se me hizo ñoña, como en la mayoría de las películas comerciales. La trama principal es la llegada del Mesías, lo que la acerca al parecido con la tradición cristiana. Y los malos, por supuesto, son los integristas que nos intentan evocar al fundamentalismo religioso de Oriente. ¿Los invasores buscando la preciada “especia” no les recuerda a los rusos invadiendo el Dombás ucraniano por su carbón y sus metales, entre otras guerras, sobre todo en África?
Denis Villeneuve, su director, no está nominado. Cabría en el reparto, pero este año la competencia es grande y hay cinco buenos trabajos a los que premiar. Creo que intentar ser un poco menos arriesgado le vendría genial. Me gustó mucho «La llegada» (2016), pero me parecieron muy fallidas «Blade Runner 2049» (2017) y «Dune» (2021). Esta cinta puede ser una de las perdedoras de la noche. Me apenaría. Quizás los Óscar técnicos le den algo de respiro, como ya pasó en 2022 con la primera parte que se llevó la fotografía, el sonido, los efectos especiales, el diseño de producción, el montaje y la banda sonora de Hans Zimmer. Hubo mucha controversia este año con la no-nominación a este último apartado. Y es que las normas ponen que la banda tiene que ser original para la película y, en este caso, está muy basada en la anterior, con lo cual, ya no es tan original. Aun así, apuesto por ella en estos apartados.
De los actores comentaré que Timothée Chalamet está nominado al Óscar, pero no por esta pelí, sino por “Un completo desconocido” (James Mangold, 2024), el biopic de la conversión de Bob Dylan a la guitarra eléctrica. A mí este chico me encanta pese a su inexpresividad. Sabe elegir bien los papeles. De ganar, sería el actor más joven de la historia en hacerlo al Mejor Actor Principal. El récord lo ostenta Adrien Brody, que intentará mantenerlo al estar nominado por “The Brutalist” (Brady Corbet, 2024). No he visto, todavía, ninguna de las dos interpretaciones, así que no me mojo. De Zendaya no me gusta opinar; no soy objetivo. Me enamoré de ella la primera vez que la vi en “El gran showman” (Michael Gracey, 2017) y todo lo que hace me parece genial. Aquí, entre ella y Timothée, consiguen que me crea una historia de amor que, por lo general, me suele producir grima. Y los papeles secundarios de Javier Bardem y Josh Brolin, geniales, sin duda.
En definitiva, una película de las que me gustan, de las que hay que ir a ver a la sala de cine para aprovechar toda su magnificencia, de las que las plataformas de televisión están intentando erradicar, de las del riesgo de producción… Esas, esas son las que me gustan.
NOTA: Una severa crítica a los radicalismos económicos y religiosos… Le pongo un 9..
5 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Fotografía (Greig Fraser)
GANADORA –> Mejor Sonido (Gareth John, Richard King, Ron Bartlett, Doug Hemphill)
GANADORA –> Mejores Efectos Especiales (Paul Lambert, Stephen James, Rhys Salcombe, Gerd Nefzer)
Mejor Dirección de Arte (Patrice Vermette (Diseño de Producción) y Shane Vieau (Decoración))
Emilia Pérez
Director: Jacques Audiard
Guion: Jacques Audiard, Thomas Bidegain, Léa Mysius y Nicolas Livecchi (basada en la novela de Boris Razon)
Intérpretes: Karla Sofía Gascón, Zoe Saldana y Selena Gomez
Sinopsis:
Rita es una abogada que un día tiene la oportunidad de su vida. Ayudar a un temido narcotraficante a retirarse y dejar el cartel en manos de otras personas. Eso le permitiría desaparecer para todos y ser lo que siempre quiso ser: una mujer.
MI CRÍTICA:
Difícil trabajo va a ser escribir esta crítica. Empezaré posicionándome en que me gustó, bastante; quizás por lo que me fue sorprendiendo a lo largo de la misma. Pero esta es de las películas que no tiene términos medios: o te encanta o la odias. Es dura, radical de conceptos y eso tiene sus daños colaterales. Pero una cosa sí tendrán que decir todos. Es diferente (aunque cada uno vea unas diferencias distintas). A los que no les gustó y escriben auténticas barbaridades sobre ella, tendrán que reconocer que les empujó a posicionarse. En contra, pero a posicionarse. De eso va esta película.
También, los que amamos México tenemos que posicionarnos en la visión del director sobre el país en el que el narcotráfico campa a sus anchas y hay miles de feminicidios. He oído versiones de todo tipo. Yo, que convivo en los dos países, sí creí al ver esta peli que reflejaba una parte de México, que existe y es real. Pero no refleja a TODO México. Ese es el problema. Yo, cuando voy a ir, todos me preguntan que si no tengo miedo. Y ese lindo sitio es adorable. Ya tengo ganas de volver. Este año vuelvo a la FIL de Guadalajara con mi nueva novela. Aun así, reconozco que la forma de reflejar ese mundo sórdido en el que la violencia se ejerce para no perder el poder es real y es una pena que sea el único que trasciende en los informativos. Porque es real, pero es mínimo y muy encapsulado.
Ya escribí, el otro día, en la reseña de la aburrida «Wicked» (Jon M. Chu, 2024) que los musicales no son lo mío. ¿Qué hizo que esta película me gustara que tuviera ese punto? Porque podrían haberlos quitado y dejar el típico thriller violento, sin más. Pues, que eran arriesgados. Los números musicales no se parecían unos a otros y fue de agradecer que muchos de ellos eran tan cortitos que eran pinceladas para dar giros o enfatizar acciones. Lo cierto es que me gustaron, pese a lo pueriles de algunas de las letras que podría haber escrito cualquiera de nosotros. Hay que saber diferenciar las canciones que están puestas para lucimiento estético o como alguna de estas, que son diálogos que hacen avanzar la trama. Por eso no aburren, porque si te las pierdes, luego no entiendes del todo lo que pasa. Se convierten en imprescindibles para hilar la historia.
Dos canciones nominadas al Óscar, una por cada personaje femenino de apoyo. No me parecen grandes canciones. La de Zoe Saldaña, “El mal”, es una crítica descarnada a la corrupción y la de Selena Gómez, ”Mi camino”, es una liberación de una mujer que quiere tener una nueva vida y se empodera. De verdad que ninguna de las 5 nominadas me encanta, ni siquiera la de Elton John. Que gane una cualquiera. Resalto que Zoe está nominada al Óscar por su papel secundario. No he visto las demás interpretaciones, pero esta no es de tirar voladores. No porque lo haga mal, todo lo contrario, pero no es un personaje rico en matices.
A la que sí veo ganadora es a Karla Sofía Gascón. Es atrevido decirlo sin ver a las demás, sobre todo a la favorita Demi Moore. Pero si se lo dieran, de verdad que lo vería acertado. Aquí sí que veo conversión emocional del personaje durante toda la película. Y todos me los transmitió. Al comienzo, cuando todavía era el narcotraficante “Manitas”, me infringió terror. Y en su faceta femenina, había partes en que se empoderaba, que se derrumbaba, que dudaba, que mil cosas. Es un personaje para lucirse y, para mí, lo hizo de una manera que me hizo meterme en todos sus estados de ánimo. Por ahora, es mi favorita.
La sorpresa puede llegar con el Óscar al director Jacques Audiard. Esta película es compleja y arriesgada. Creo que la valentía de diseñar un proyecto que sabía que iba a generar controversias es valorable y le puede valer la estatuilla. Creo que, hoy en día, hacen falta más películas así. El guion sorprende a cada paso. Los puntos de giro en sus momentos adecuados para mantener la tensión y el interés. Como guionista que soy, creo que hizo un guion evidente y otro para los que nos gusta fijarnos en los detalles. Los que hablan en las redes sobre las motivaciones de Manitas para convertirse en mujer, vean la pelí de nuevo, porque están expuestas. El único fallo es no haber explicado las razones por las que quiso salirse del mundo del narcotráfico. Yo, lo hubiera dejado un poco más explícito. Los Óscar técnicos están justificados, pero me da que tiene competidoras fuertes. Sí hay gran opción al Montaje, pero la fotografía deseo que se la den a «Dune: Parte 2» (Denis Villeneuve, 2024) para que los estudios sigan apostando por películas así de majestuosas y de planos generales.
Ojo, puede ser la ganadora de la noche. Yo apuesto por ella, por ahora. Aunque este año, los premios van a estar muy repartidos.
NOTA: Original, arriesgada. Si la ves con mente abierta, te va a encantar… Le pongo un 9.
13 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Película Internacional (por Francia)
Mejor Director (Jacques Audiard)
Mejor Guion Adaptado (Jacques Audiard, Thomas Bidegain, Léa Mysius, Nicolas Livecchi)
Mejor Actriz Protagonista (Karla Sofía Gascón)
GANADORA –> Mejor Actriz Secundaria (Zoe Saldaña)
Mejor Director de Fotografía (Paul Guilhaume)
Mejor Montaje (Juliette Welfling)
Mejor Sonido (Niels Barletta, Erwan Kerzanet, Aymeric Devoldère, Maxence Dussère y Cyril Holtz)
Mejor Banda Sonora Original (Clément Ducol y Camille)
GANADORA –> Mejor Canción Original (Clément Ducol, Camille, Jacques Audiard) por «El mal» de Zoe Saldaña
Mejor Canción Original (Clément Ducol, Camille) por «Mi camino» de Selena Gomez
Mejor Maquillaje y Peluquería (Julia Floch-Carbonel, Emmanuel Janvier, Jean-Christophe Spadaccini)
PD: Mi opinión ante la presión mediática a Karla Sofía Gascón.
La verdad es que veo lamentables en esta sociedad los juicios paralelos que sufren algunas personas en las redes sociales. El linchamiento al que se está sometiendo a Karla está siendo, a mi gusto, bastante desmedido. Es como si vas por la calle e insultas a una anciana (que sí, que es deleznable) y te cae una condena de cadena perpetua. Desmedido.
Vivimos en un mundo en el que el uso de la Cultura de la Cancelación se lo han apropiado lobbys de manipulación de la opinión pública. Seguramente son los mismos que crean, con miles de perfiles falsos, influir en las tendencias políticas. Si no hubiera sido transexual, ¿le habría caído la que le está cayendo? Perdónenme que lo dude. Que ella haya decidido mantener silencio y retirarse de la escena pública para no perjudicar a la distribución de la película, la honra. Muchos dirán que no se ha quitado de en medio, que la han quitado. Hay algo de lo uno y de lo otro. Pero los provocadores ganan cuando te ven que intentas luchar contra ellos. Y así, no. Mejor dejar que las aguas se calmen.
De verdad que pienso que toda esta promoción que le han dado verá sus frutos en el futuro. Yo nunca había oído hablar de ella y aquí me tienen, defendiendo su derecho a haberse equivocado en el pasado. Como hemos hecho todos alguna vez. Todos, todos, toditos. Al final, va a ir apareciendo gente que la quiera reconducir hacia un mundo sin fobias religiosas, raciales o de otra índole, del que nunca se tenía que haber salido. Pero su vida no ha sido fácil y me imagino que habrá sufrido etapas en las que no habrá sabido canalizar su ira. Ahora les digo: el papel es de Óscar.

Aún estoy aquí
Director: Walter Salles
Guion: Murilo Hauser, Heitor Lorega y Marcelo Rubens Paiva (autor de la novela autobiográfica)
Intérpretes: Fernanda Torres, Selton Mello y Fernanda Montenegro.
Sinopsis:
Basada en la novela «Ainda Estou Aqui» del escritor brasileño Marcelo Rubens Paiva, en la que narra los avatares de su madre, obligada a hacer activismo político tras la detención de su esposo Rubens Paiva, durante los años de dictadura militar en Brasil en la primera mitad de los años 70.
MI CRÍTICA:
Le había perdido la pista al director Walter Salles desde aquella «Diarios de motocicleta» (2004). Sí, aquella por la que Jorge Drexler ganó el Óscar a la mejor canción y aprovechó su discurso para interpretarla a capella. Esa que no le dejaron cantar en la ceremonia porque Antonio Banderas y Carlos Santana tenían más “glamour” que él. Dos artistazos como la copa de un pino, eso sí, pero se la destrozaron. Aquí consigue atraparme de nuevo como lo hizo con aquella. Su estilo cargado de emotividad te deja atrapado. La película es lenta y a ratos muy lenta. Esa misma lentitud con la que pasan las horas cuando se han llevado a tu marido o padre de casa y estás esperando a que regrese. Y no regresa. Me encanta la manera magistral en que me hizo sentir esa angustia. Consiguió que yo, y creo que todos los que hemos visto la película, nos sintamos partes de la familia.
El merecimiento al Óscar a la Mejor Película Internacional no lo juzgo, puesto que no he visto las demás, pero lo doy por bueno. Lo tenía todo para ganarlo. Una historia verídica que hay que recordar de vez en cuando. Ahora que los líderes democráticos se están quitando las caretas para convertirse en populistas líderes autoritarios (¿no les recuerda esto a Hitler?), hay que contar y recontar este tipo de sucesos del pasado. Las soberanías residen en el pueblo y es a este al que hay que respetar por encima de todo. No vale eso de “el fin justifica los medios”. El fin es respetar a todos y cada uno de ellos. De eso va el libro del escritor brasileño Marcelo Rubens Paiva, que fue uno de los hijos de ese padre que fue detenido y aniquilado por las fuerzas militares brasileñas de su novela y que, con notable acierto, Salles ha llevado a las pantallas. La dictadura militar (aunque la adornaran de democrática) se mantuvo desde 1964 hasta 1985.
Además, creo que es la primera vez en la historia que un mismo director logra que nominen a un Óscar a la madre y a su hija. Fernanda Torres ha conseguido compungirnos con su papel de esposa a la que le arrancan a su marido y tiene que lidiar con los hijos menores sin que ellos se enteren de lo que está pasando. Creo que esa es la grandeza de su personaje y en lo que recae el peso emocional de la cinta. Logra que vivas las sensaciones de una manera sencilla, sin estridencia. Esa a la que estaba obligada para que todos, en casa, pensaran que nada iba mal. Fernanda hija lo es de Fernanda Montenegro; nominada en 1999 por la película de este director «Estación Central de Brasil». Prometo buscarla. El desaparecido lo encarna Selton Mello, que, aunque no tiene tiempo de hacer un papel lucido porque desaparece, es uno de los más grandes del panorama cinematográfico brasileño.
En definitiva, es una historia que tienes que ver un día que te pille con fuerzas. Si no, puede atragantársete. Un elenco de actores, los niños sobre todo, bien dirigidos en una trama que no es tan novedosa a tenor de todas las familias con desaparecidos que tenemos en España, pero que hay que rememorar y decirle a las nuevas generaciones que eso pasó y, si no se ponen las pilas, puede volver a hacerlo.
Quiero dedicar este escrito a todas las familias que tienen miembros desaparecidos por motivos políticos. Y no hablo de bandos ni de países. Hablo de familias, de seres humanos.
NOTA: La historia no se debe olvidar… le pongo un 7.
3 NOMINACIONES:
Mejor Película
GANADORA –> Mejor Película Internacional (por Brasil)
Mejor Actriz Protagonista (Fernanda Torres)
Nickel boys
Director: RaMell Ross
Guion: RaMell Ross, Joslyn Barnes y Colson Whitehead (autor de la novela)
Intérpretes: Ethan Cole Sharp, Brandon Wilson y Aunjanue Ellis-Taylor
Sinopsis:
Basada en la novela de Colson Whitehead ganadora del Premio Pulitzer, en la que se cuenta la amistad de dos jóvenes afroamericanos y los peligros a los que se enfrentan en la dura condición de vida del reformatorio de Florida en el que están inclusos.
MI CRÍTICA:
No partía en ninguna quiniela para ganar el Óscar y así fue. Reconozco mis favoritismos por el cine independiente y tenía muchas ganas de ver esta cinta. En el cine alternativo, siempre ves elementos diferenciadores que te atraen y, en algunos casos, te atrapan y se te quedan en la retina. Lo que vi en Nickel Boys no se me va a olvidar pronto. Esa narrativa no-convencional me pareció un experimento fallido. Basada en la novela ganadora del Premio Pulitzer 2020, esperaba una historia más conmovedora. Lo es, pero me la han contado demasiado simplista. El guion estaba nominado a la estatuilla. Yo no le vi esas virtudes para merecerlo. De hecho, la gran cantidad de imágenes y secuencias inconexas que no logan descubrir qué finalidad perseguían, hace que la propia historia quede diluida y a mí, como espectador, me pareció un producto soporífero.
Rodada como punto de vista de los personajes, empieza haciéndote esperar algo novedoso. Pero ese sistema de plano visual no se mantiene más de media hora sin que empiece a parecer un problema, más que una virtud. Además, si los personajes hablan a cámara, no da la sensación de que estén hablándole al protagonista, sino a nosotros mismos. Eso resta realismo y te desconcentra de las emociones del personaje que oye lo que estamos viendo frente a nosotros. La historia me pareció floja; creo que hubiera dado para hacer un buen cortometraje, pero no estuvo bien narrada y el producto final lo paga.
Rodada en un formato de pantalla 1.33:1, casi cuadrado para dar más sensación de cercanía de los personajes, me parece otro aspecto excéntrico de los muchos que hay en la proyección. Al final, la sensación que se te queda es que, en una exageración de ego desmedido, el director quiso emplear todas las herramientas que pudo para que su película fuera diferente. Y lo que puede ser una virtud, en exceso se convierte en un defecto. Si a eso le unes que la película es tan plana que se sustenta de una trama principal a la que no se le añaden tramas secundarias para hacerla avanzar y generar ritmo, te queda un acabado que no termina de cuajar. Les aseguro que, si no llega a ser porque tenía que escribir esta crítica, no hubiera terminado de verla.
En cuanto al empleo del PDV (Punto de Vista), aclararé varias cosas. Es un recurso que se emplea, y mucho, pero que aquí lo convirtieron en el “todo” de la película. Todos los planos son subjetivos. Casi siempre el PDV es el del protagonista Elwood, menos cuando está con su amigo Turner, que cambia el punto de la vista de uno a la vista del otro. Esto es en todos los planos contados por Turner en la actualidad en que investiga los hechos acontecidos en aquella época. Para diferenciar las dos épocas, en la de ahora hace planos subjetivos con escorzo dorsal del personaje. Esto, para los profanos, quiere decir que se ve lo que vería la persona, pero vemos su cabeza desde detrás en la pantalla, con la cámara persiguiendo todos sus movimientos.
Otro error, a mi gusto, es el exceso de planos estéticamente bellos, pero que no aportan nada. Me sacan de la traba y de las emociones de los personajes. Y creo que eso debería haber sido lo importante de la película, el drama que vivieron esos chicos. No me lo transmitió en ningún momento. Y los continuos y abusivos desenfoques son otro error. Si lo que queremos es ver lo que ve el personaje, no hace falta mover tanto la cámara ni desenfocar los planos detalles de los que también los hay hasta el hartazgo. La visión humana es más equilibrada y aquí se muestra caótica.
En definitiva, que no le vi ninguna virtud a esta película porque estoy convencido de que, en el cine, la imagen tiene que estar al servicio de la historia, y aquí ha sido al revés. Una pena.
NOTA: El exceso de originalidad, apaga la historia… le pongo un 4.
2 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Guion Adaptado (RaMell Ross y Joslyn Barnes)
La sustancia
Directora: Coralie Fargeat
Guion: Coralie Fargeat
Intérpretes: Demi Moore, Margaret Qualley y Dennis Quaid
Sinopsis:
Elisabeth, una relevante persona en un estado de declive que revierte en su estado emocional, tiene la oportunidad de probar una sustancia en el mercado negro. Con ella conseguiría mejorar en todos los aspectos con un tratamiento basado en la división celular. Crea una versión rejuvenecida de sí misma, pero los efectos secundarios son terriblemente escalofriantes.
MI CRÍTICA:
Me encantó el 99% de la película. Eso ya es mucho más de lo que se puede pedir para verla. Pero es que, desde que empezó y le vi todas las alegorías a mi maestro Kubrick, ya me tenía ganado. Esos planos simétricos con encuadres de ventanas alternativas y ausencia de sonido me motivan. Mucho más que, yendo avanzando las tramas, te das cuenta de que la principal es hacer un homenaje a ese cine de vísceras que tiene su público fiel. Por eso, esta cinta le gustará a muchos y a otros (a todo el grupo que la vieron conmigo) les parecerá horrenda. Para empezar, si la quieren ver, tienen que tener en cuenta una premisa para no llevarse a engaños: van a ver sangre, mucha sangre.
El contexto en el que se mueve es la despiadada crítica al mundo de la televisión, el star-system y al exceso de ego que te lleva a ser peor persona de lo que te gustaría. Yo, que dejé de trabajar en TV cuando me intentaron obligar a hacer cosas que iban contra mis principios, la entiendo a la perfección. Sé de otros que no tuvieron tanta madurez y tragaron. No se puede exigir a una persona que pida disculpas a la estrella para que todo se apacigüe, cuando ha sido ésta la que ha intentado agredir. Pues esas cosas pasan.
Coralie Fargeat, su directora, ha conseguido con su breve currículo colarse en el olimpo de las diosas de Hollywood. Y eso no es fácil. Me parece que la transgresión de esta cinta, mezclada con el gran cuidado por los detalles, la hacen merecedora de los reconocimientos. El mío, seguro. Quiero ver más películas de ella. ¡Qué mejor crítica le pueden hacer que esa! Y, la elección de Demi Moore, ¿qué me dicen? No he logrado encontrar declaraciones de si fue la seleccionada para autoparodiarse por haber llevado una vida similar a la protagonista: una estrella en decadencia por la edad que lucha por volver a verse joven. No sé si premeditado, pero acertado, ya les digo que sí. La noche de los Óscar va a ser injusta por una razón. Ella o Karla Sofía Gascón (o las dos, que todo puede pasar) van a salir de la sala sin una estatuilla más que merecida. Su trabajo en esta película es impresionante. Vale que muchos me dirán que el trabajo lo hicieron los maquilladores, que por ellos sí apuesto para el gran premio, pero es que a mí me transmitió todo un abanico de sensaciones y miedos. Un personaje complejo y al límite que le valió el premio en los Critics Choice Awards (los premios de los críticos cinematográficos). Bien hecho hasta el punto de convertir este guion en algo que va a ser recordado mucho tiempo por añadirse merecidamente a la lista de películas de culto del cine de vísceras.
La historia está contada en tres actos. El de Elisabeth, en el que vemos a una estrella de TV en decadencia. Demi muestra su cuerpo espectacular para la edad que tiene. El segundo es el de Sue, donde su clon creado a partir de ella, pero mucho más joven y espectacular, toma el protagonismo. Brillante. Hasta aquí, la película me tenía atrapado. Los cambios de una vida en picado a la otra en ascenso es un pedazo de guion brutal. Es más, la interpretación que hace Margaret Qualley es de nominación al Óscar. Entre las que sí lo están, hay algunas que lo han sido con muchos menos méritos que ella. Su capacidad de seducción es impresionante y la conversión del personaje de dulce a malvado lo consigue acertadamente.
Y para acabar, no podemos dejar de hacer mención a todos los homenajes que se ven reflejados en esta película. Es uno de sus atractivos. En casi todas las secuencias hay algún detalle «copiado» de otras películas. Bravo, Coralie, porque hemos amado el mismo cine. Entre los que yo vi, puedo citar: los planos de Kubrick, durante toda la película; el plano de la ducha y el de la carita pegada al suelo mojado de “Psicosis”; el teléfono rojo, aunque esta vez no vuela a Moscú con Stanley; la lucha a patadas de “Kill Bill”; la transición entre mundos de “2001: Una odisea del espacio”; los pasillos y el aseo de “El resplandor”; el final muy de ”El hombre elefante”; Gollum buscando su «tesoro»; la clavada de jeringuilla en el corazón de “Pulp Fiction” y me encanta el momentazo de “La mosca” de Cronenberg que muere cuando la protagonista ve finalizada su carrera en la televisión, lo que significa su defunción y declive personal.
El 1% de la película que, no solo es que no me gustara, es que me pareció ridículo, es el tercer acto llamado Elisabesue, mezclando los nombres de los dos formatos de persona. Aquí es un homenaje a todas esas películas de la serie Z que nunca he podido con ellas. Solo recuerdo una que me hizo reír mucho. Lagrimones derramé con “Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro” en la época australiana de Peter Jackson. Pues, aquí, el colofón es igual de patético e increíble. Y que conste que no digo que esté mal. Lo que digo es que yo, o quizás usted, no somos el público para el que se ha diseñado ese final.
Aun así, puede ser la sorpresa de la noche y hasta el Óscar a la Mejor Película. Habla de cine, que eso encanta a los académicos y está perfectamente realizada. No las he visto todas, pero, si gana, me parecería acertado. Aunque solo sea por opinar y por pensar: tienen que verla.
NOTA: Despiadada crítica al mundo de la televisión… Le pongo un 9..
5 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Directora (Coralie Fargeat)
Mejor Guion Original (Coralie Fargeat)
Mejor Actriz Protagonista (Demi Moore)
GANADORA –> Mejor Maquillaje y Peluquería (Pierre Olivier Persin, Stéphanie Guillon y Marilyne Scarselli)
Wicked
Director: Jon M. Chu
Guion: Winnie Holzman, Dana Fox, Winnie Holzman y Gregory Maguire (basada en su novela «Wicked: Historia de una bruja mala»
Intérpretes: Cynthia Erivo, Ariana Grande y Jeff Goldblum
Sinopsis:
Basada en la primera parte del musical del mismo nombre en el que se narra el origen de las brujas de la tierra de Oz (la recreada en la película «El mago de Oz»). Aquí, nacida de color verde e inadaptada socialmente por su color, Elphaba entra con su hermana en la escuela de Brujas. Ahí conoce a Galinda con la que entabla una amistad de necesidades mutuas. Poco a poco, va descubriendo sus poderes sobrenaturales.
MI CRÍTICA:
Reconozco que la vi con prejuicios. Y eso no es bueno. Aunque, en mi defensa, diré que algunos eran buenos y otros malos. Entre los malos: no me gustan las películas en las que se ponen a cantar por la cara. Me suelen ralentizar demasiado las tramas y me sacan de las emociones de la película. No en todas, no se me alarmen, pero sí en muchas. En esta, las canciones me molestaron mucho. Que sí, que podrían ser muy buenas, pero me hacían la película cada vez más tediosa. Ninguna nominada al Óscar. Les recomiendo que vean los números musicales de «Emilia Pérez» (Jacques Audiard, 2004). Cortitos, originales y hacen avanzar la trama. Sin ellos, te pierdes algo de los datos que necesitas para seguir el conflicto.
Otro prejuicio es la cantidad de dinero que pagaron en promocionarla. Hace muchos años, un buen amigo, distribuidor cinematográfico, me dijo que cuando tienen que emplear mucho dinero en promocionar es porque tienen que hacer dinero rápido, que el “boca a boca” no va a funcionar. Pues, para mi gusto, aquí la clavó. Como todos los consejos que me dio siempre. La insistencia de promocionarla en TV no me presagiaba nada bueno. Y, hay que salvar el prejuicio que tenía al pensar que yo no soy el público al que va dirigida esta historia. Y eso que intenté verla con los ojos de un niño. Lo juro.
Creo que, en la noche de los Óscar, va a ser la gran perdedora. Quizás la salven la dirección artística y el vestuario. Impresionantes. Eso no cabe duda. Además, para el británico Nathan Crowley director de arte, es la séptima nominación. Ya le va tocando. Y para Lee Sandales, decorador, es la tercera. Segunda nominación para Paul Tazewell por el diseño de vestuario. Los veo muy ganadores.
El guión, quizás porque es la primera parte de algo, se me queda flojo. Muy flojo. Se me hizo empalagosa hasta decir “basta”. A lo mejor hay demasiadas secuencias explicativas para el resultado que veremos en la segunda parte, pero lo que ha quedado es una narración insulsa, en exceso previsible (que es una de las cosas que más odio) y con una historia para tener a niños un poco más grandes que bebés pegados a la pantalla. Eso ya lo hacía genial Pocoyó sin decorados y no era tan caro.
Las interpretaciones tampoco son de Óscar. La de Cynthia Erivo, apoyada por efectos especiales, no la veo justificada de ninguna de las maneras. La de Ariana Grande, tampoco, pero reconozco que supo sacarme algunas risas de vez en cuando y fue lo único que disfruté de la película. Cuando hacía que su pelo se soltara al viento, se me recordaba a una drag queen en un número musical y me resultaba adecuadamente y ridículamente gracioso. No la veo con opciones a Óscar, porque la interpretación de Zoe Saldaña (que es la única nominada que he visto) ya ganó los Critics Choice Awards y la creo más vencedora.
Es que no puedo escribir mucho más. Es una película en la que se esforzaron mucho. Se ve, pero al ritmo de un guion de estudiante de primero de academia. Ah, se me olvidaba, los números musicales tienen unas coreografías que, intuyo, quieren rememorar los musicales escénicos y hacer un homenaje a aquellas películas antiguas de la época de «El mago de Oz» (Victor Fleming y King Vidor, 1939) en la que está inspirada. Y no, no les funcionó o, por lo menos, a mí no me gustaron en absoluto.
NOTA: Aburrida, con exceso de canciones que no me dicen nada… le pongo un 4.
10 NOMINACIONES:
Mejor Película
Mejor Actriz Protagonista (Cynthia Erivo)
Mejor Actriz Secundaria (Ariana Grande)
Mejor Montaje (Jyron Kerstein)
Mejor Sonido (Simon Hayes, Nancy Nugent Title, Jack Dolman, Andy Nelson y John Marquis)
Mejor Banda Sonora Original (John Powell y Stephen Schwartz)
Mejores efectos Espaciales (Pablo Helman, Jonathan Fawkner, David Shirk y Paul Corbould)
GANADORA –> Mejor Dirección de Arte (Nathan Crowley (Diseño de Producción) y Lee Sandales (Decoración))
GANADORA –> Mejor Vestuario (Paul Tazewell)
Mejor Maquillaje y Peluquería (Frances Hannon, Laura Blount y Sarah Nuth)
TODAS LAS NOMINACIONES Y PREMIOS
MEJOR PELÍCULA
- A Complete Unknown
- Anora
- Aún estoy aquí
- Cónclave
- Dune: Parte 2
- Emilia Pérez
- La sustancia
- Nickel Boys
- The Brutalist
- Wicked
MEJOR DIRECCIÓN
- Brady Corbet por The Brutalist
- Coralie Fargeat por La sustancia
- Jacques Audiard por Emilia Pérez
- James Mangold por A complete Unknown
- Sean Baker por Anora
MEJOR ACTRIZ
- Cynthia Erivo por Wicked
- Demi Moore por La sustancia
- Fernanda Torres por Aún estoy aquí
- Karla Sofía Gascón por Emilia Pérez
- Mickey Madison por Anora
MEJOR ACTOR
- Adrien Brody por The Brutalist
- Colman Domingo por Las vidas de Sing Sing
- Ralph Finnes por Cónclave
- Sebastián Stan por The Aprentice
- Timothée Chalament por A Complete Unknown
MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
- Ariana Grande por Wicked
- Felicity Jones por The Brutalist
- Isabella Rossellini por Cónclave
- Mónica Barbaro por A Complete Unknown
- Zoe Saldaña por Emilia Pérez
MEJOR ACTOR DE REPARTO
- Edward Norton por A Complete Unknown
- Guy Pearce por The Brutalist
- Jeremy Strong por The Apprentice
- Kieran Culkin por A Real Pain
- Yura Borisov por Anora
MEJOR GUION ORIGINAL
- A Real Pain
- Anora
- La sustancia
- September 5
- The Brutalist
MEJOR GUION ADAPTADO
- A Complete Unknown
- Cónclave
- Emilia Pérez
- Las vidas de Sing Sing
- Nickel Boys
MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL
- Aún estoy aquí (Brasil)
- Emilia Pérez (Francia)
- Flow (Letonia)
- La chica de la aguja (Dinamarca)
- La semilla de la higuera sagrada (Alemania)
MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL
- Black box diaries
- No other land
- Porcelain War
- Soundtrack to a Coup d’Etat
- Sugarcane
MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
- Del revés 2
- Flow
- Memorias de un caracol
- Robot salvaje
- Wallace y Gromit: La venganza se sirve con plumas
MEJOR MONTAJE
- Anora
- Cónclave
- Emilia Pérez
- The Brutalist
- Wicked
MEJOR FOTOGRAFÍA
- Dune: Parte 2
- Emilia Pérez
- María
- Nosferatu
- The Brutalist
MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN
- Cónclave
- Dune: Parte 2
- Nosferatu
- The Brutalist
- Wicked
MEJOR VESTUARIO
- A complete unknown
- Cónclave
- Gladiator II
- Nosferatu
- Wicked
MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA
- A Different Man
- Emilia Pérez
- La sustancia
- Nosferatu
- Wicked
MEJOR MÚSICA
- The Brutalist
- Cónclave
- Emilia Pérez
- Robot salvaje
- Wicked
MEJOR SONIDO
- A Complete Unknown
- Emilia Pérez
- Dune: Parte 2
- Robot salvaje
- Wicked
MEJOR CANCIÓN ORIGINAL
- El mal, de Emilia Pérez
- Like a bird, de Las vidas de Sing Sing
- Mi camino, de Emilia Pérez
- Never too late, de Elton John: Never Too Late
- The journey, de Seis triple Ocho
MEJORES EFECTOS VISUALES
- Alien:Romulus
- Better Man
- Dune: Parte 2
- El reino del planeta de los simios
- Wicked
MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN
- A lien
- Anuja
- I’m Not a Robot
- The last ranger
- The Man Who Could Not Remain Silent
MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN
- Beautiful men
- In the shadow of cypress
- Magic candies
- Wander to Wonder
- Yuck!
MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL
- Death by numbers
- I Am Ready, Warden
- Incident
- Instruments of a beating heart
- The Only Girl in the Orchestra


















